Hambre de gloria

Diego, te extraño todos los días. Te querría una vez más en las tribunas, disfrutando otro Mundial. Así y todo, agradezco que no hayas estado hoy. Creeme, tu corazón no hubiera aguantado. Y eso que vos viviste el golpazo de Camerún en Italia ‘90 cuando nos creíamos campeones del mundo. Bah, ahí ÉRAMOS campeones del mundo.

Pero estos muchachos no son campeones del mundo, aunque crean serlo

Hay que ser muy resentido o muy hijo de puta para caerle con todo a un equipo que se quedó a las puertas de romper un invicto histórico; hay que ser muy obsecuente para no decir nada. Este no es el equipo campeón de las (demasiado) festejadas Copas América: le falta hambre. Durante años se dijo que Argentina necesitaba un título para sacarse la mochila. Debería decirse también que la única medida de nuestra Selección es un Mundial y que si esas Copas fueron relevantes fue porque nosotros las hicimos relevantes a falta de otra cosa.

Hambre. La actitud no se negocia. Ir a las divididas y poner la pata no se negocia. Saltar en una pelota bombeada y dejar el cuerpo no se negocia. Exigirse al límite en vez de pensar en el próximo partido no se negocia. Jugar contra cada rival como si fuera Brasil no se negocia. Arriesgar y pedirla y volver a pedirla no se negocia.

Y si hubiera que negociarla sería poniendo algo en la balanza. Talento, suerte, inteligencia. Pero faltó todo. Nada de desequilibrio individual, nada del legendario culo del Dibu, nada de sorpresa para quebrar una defensa que se paró en línea a 40 metros del arco. Ni siquiera se habilita la excusa de “Se nos cerraron todos atrás” como tantas veces puede pasar.

¿Qué queda? ¿Puede esta Selección ganarle a México y Polonia y pasar a octavos? Esta Selección, definitivamente no. Tiene que volver aquella Selección donde se le pedía a Paredes que fuera menos vehemente porque siempre estaba amonestado, donde De Paul se reconocía terrenal (lo es) y peleaba cada partido por ganarse un lugar, donde Romero era una agradable sorpresa pero no un imprescindible y Lautaro Martínez era un toro. Si van a jugar este Paredes sin compromiso, este De Paul sobrador, este Romero al 50% o este Martínez predecible ya hay que pensar en el 2026. 

Ah, Messi: por años hablamos de salir de la Messidependencia mientras esperábamos que frotaras la lámpara. No le voy a pedir al Messi jugador que nos salve, pero esto va para el Messi capitán: lo de hoy fue imperdonable. Poné la cinta arriba de la mesa y acomodá un par de cosas.

Diego, date una vueltita por la cancha el sábado, por favor.

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