El bombo de la muerte

No estoy muy seguro de si despertarme temprano para ver Serbia-Costa Rica fue una buena decisión, incluso disfrutando en directo del golazo de Kolarov. En cambio, organizar el mediodía para ver Alemania-México con mis viejos fue sin dudas un acierto. El Tri jugó sin complejos y rompió todos los esquemas del Mundial en un partido al que cualquier resultado le hubiese quedado bien.

Así y todo, dejó mejores sensaciones Alemania en la derrota que Francia en la victoria o Brasil en el empate ante Suiza. Lo de ou Penta fue más mental que futbolístico: Brasil se confió y creyó que iba a ganar por decantación. Para cuando se tomó el partido en serio, ya era tarde.

Y sigo sin entender el VAR. El foul previo al gol suizo pudo ser difícil de ver en vivo, pero el hecho de que Zuber cabeceara tan solo en el área chica debería haber levantado sospechas. El VAR evidenció un empujón, que no necesitó ser fuerte sino preciso para evitar el salto de Miranda. No existe algo así como «un foul chico, eso no se cobra». O es foul, o no es foul. Supongo que -al igual que Brasil- el árbitro debe haber pensado «No jodan, si igual ahora hacen tres.». Ante la misma jugada en el minuto 90, la decisión era otra.

En cuanto al Prode, quiero que se termine ya. Espero durante cuatro años para siempre terminar último. Loco, si sos cabeza de serie, ¡ganá! En fin, acá están las posiciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.